Construyendo el valor de la resiliencia
La resiliencia se entiende como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superándolas y siendo transformado positivamente por ellas. Edith Grotbert, en 1998 dijo que “la resiliencia se activa cuando experimentamos una adversidad que necesita ser enfrentada y superada”.
La RAE define la resiliencia como la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos, y la American Psychological Association (APA) la define como “el proceso de adaptarse bien frente a situaciones adversas, traumas, tragedias, amenazas o fuentes importantes de estrés”
¿Cómo se afrontan las situaciones complejas e inciertas en tu compañía? ¿Son tus lideres capaces de adaptarse a situaciones cambiantes y ambiguas de forma ágil y transformadora? ¿Qué nivel de capacidad de recuperación frente a situaciones de estrés tienen tus empleados/as? ¿Cómo ayuda tu empresa a aumentar la resiliencia de sus equipos de trabajo?
Crear entornos de trabajo saludables y sostenibles en el tiempo tiene que ver con la capacidad de recuperarse ante situaciones de cambios y de gran estrés. Esa capacidad de recuperarse es lo que diferencia a unas personas de otras, y a unas organizaciones de otras ¿Qué es lo que hace que algunas personas y compañías se hundan en momentos de crisis? ¿Qué influye en que otras caigan pero vuelvan a levantarse con fuerza?
La resiliencia se entrena por lo que, como empresa, puedes mantener tu competitividad ayudando a tus equipos a desarrollar recursos para manejar la adversidad en el entorno laboral y en la vida personal.
¿Qué competencias puedes entrenar?
Crear vínculos sociales y tener relaciones sanas. La comunicación efectiva ayuda a disminuir los conflictos y a mejorar las relaciones laborales y personales.
Confiar en el optimismo. Desarrollar la capacidad de ver el lado favorable de las situaciones. Tener la capacidad de ver la oportunidad ante lo que nos ocurre.
Atreverse a realizar un análisis profundo de la realidad de la situación, para estar preparados ante cualquier reto antes de que se presente.
La capacidad de autocrítica, siendo el feedback una herramienta fundamental. El feedback es una herramienta de aprendizaje y reconocimiento para el desarrollo profesional y personal, que nace de una opinión. Vivir el feedback de una forma proactiva te permite ampliar tu zona de confort al tener más información sobre cómo desempeñas tu trabajo y cómo interactúas con las personas de tu entorno laboral. Al recibirlo tienes la oportunidad de establecer nuevos objetivos de desarrollo para seguir avanzando y creciendo personal y profesionalmente.
La creatividad y el ingenio. La búsqueda de soluciones con los recursos actuales. Las personas resilientes se caracterizan por construir con lo que tienen a su alcance.
Buscar un sentido en la vida, un “para qué”, que nos aporte la motivación que necesitamos para seguir adelante. Las personas resilientes aprenden de las situaciones difíciles. Encontrar un sentido en la vida es una forma de tender puentes entre las dificultades del presente visualizando un futuro más completo. En el mundo de la empresa, sería un sistema de valores sólido lo que construirá una organización resiliente.
El sentido del humor por bandera ayuda a relativizar las situaciones complejas.
Conocer nuestras fortalezas para que sean nuestros impulsores en las situaciones de incertidumbre que nos trae la vida misma.
Ayudando a tu equipo a generar recursos y habilidades personales, contribuirás a que sientan una mayor tranquilidad y seguridad, co-creando con tu empresa un vínculo que no podrán olvidar. Conseguirás que, durante el tiempo que estén en tu organización, sean los más productivos y felices posibles. Incluso saliendo de la misma, siempre recordaran esa experiencia, siendo promotores de tu lugar de trabajo.
Gracias a la resiliencia podrás enorgullecerte al conseguir resultados que no habrías imaginado.
Al hilo de este artículo me parece interesante recordar la Película de “La Vida es Bella” del año 1997 dirigida y protagonizada por Roberto Benigni un ejemplo de superación y transformación ante la adversidad.
Y cuando hablamos de propósito y de buscar un sentido a la vida, quien mejor que Víctor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido “ para narrarnos su experiencia, durante todos esos años de sufrimiento, en donde sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. Es mucho más que un testimonio, es un lección existencial.
“La vida a veces duele, a veces cansa, a veces hiere, esta no es perfecta, no es coherente, no es fácil, no es eterna; pero a pesar de todo La Vida es Bella.
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